
En un mercado hipotecario en ebullición, con el precio de la vivienda disparado y con los bancos más cautelosos que antaño, los llamados brókeres hipotecarios no paran de ganar protagonismo. Son intermediarios entre las entidades y los clientes que, según fuentes del sector, manejan ya más del 20% de las operaciones que se firman. Y ese volumen creciente hace que los propios bancos tengan en ellos un aliado.
Cada vez estos intermediarios manejan más volumen de operaciones y tienen dos formas de trabajar. Hay modelos que cobran al cliente por conseguirle una buena hipoteca y también cobran al banco por llevarle a ese cliente; hay otras fórmulas en las que no se cobra al usuario pero sí a la entidad. Antes era el intermediario el que tocaba la puerta del banco y en estos momentos el panorama se ha invertido: son las entidades las que acuden a los brókeres en busca de los mejores perfiles de cliente.