
Una cosa es lo que pides y otra lo que te llega y algo de esta frase que han popularizado las redes sociales es también lo que empieza a detectarse en la actividad de compraventa de vivienda. Una cosa es el precio que los propietarios piden inicialmente por su inmueble y otra cosa es el valor que finalmente acaban ingresando, porque en los últimos meses cada vez más vendedores se ven obligados a rebajar sus expectativas.
De este modo, los registros empiezan a dar muestras de la estabilización a la que se encamina el mercado tras los máximos de 2025 y después de años de fiebre en el sector residencial. La demanda sigue siendo muy superior a la oferta pero está llegando al límite frente unos precios en niveles muy altos que tensionan la capacidad económica de los hogares. Además, el entorno financiero que evoluciona hacia una posible subida de tipos, lo que previsiblemente moderará el acceso al crédito.